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Transtornos tiroideos subclínicos Mirella Guarnizo Poma (1), Hugo César Arbañil Huamán (2) Introducción La detección de transtornos tiroideos subclínicos (TTS) es más frecuente en las últimas décadas en la medida que los métodos diagnósticos son más sensibles y específicos. La definición del TTS es bioquímica, sin dejar de lado que el paciente podría tener síntomas sutiles de disfunción tiroidea. El TTS es definido como niveles de T3 y T4 libres dentro de los rangos de referencia, acompañados de niveles de TSH anormales. El nivel de TSH es bajo o indetectable en el hipertiroidismo subclínico (HipeS) y está incrementado en el hipotiroidismo subclínico (HipoS) (1). Límite superior normal de la hormona tirotrófica (TSH) Se ha propuesto disminuir el límite superior normal de TSH de 5 a 2.5 ó 3 (1,2), pero se han hecho críticas a éste planteamiento (2,3). La mayor evidencia para disminuir los rangos superiores de normalidad de la TSH, es la alta tasa de autoinmunidad tiroidea de los sujetos con valores entre 3 y 5 mUI/L, su alta progresión a la enfermedad tiroidea clínica y su potencial morbilidad si no tienen seguimiento (4, 5). Después de excluir a personas con bocio, anticuerpos antitiroideos positivos y aquellas con antecedentes familiares de problemas tiroideos, la media del valor de TSH es de 1.5mUI/L. La distribución de los valores de TSH no tiene una curva Gausiana, existe una cola en los límites superiores de la normalidad. Si se extrapolara los valores a una curva Gausiana el 97.5 percentil sería 2.5 mUI/L (4,5). Hay estudios que han encontrado correlación directa entre valores de TSH normal-alto y la presentación de dislipemia, hipertensión arterial, obesidad y disfunción endotelial. En el caso de dislipemia se ha evidenciado respuesta a la terapia sustitutiva (6-8). De otro lado, los argumentos en contra de bajar el nivel de normalidad de TSH incluyen las ocasiones en que la TSH revierte espontáneamente (9), los resultados conflictivos en cuanto a beneficio de terapia (10), la posibilidad de un hipertiroidismo iatrogénico y por último los costos, ya que al bajar el límite de normalidad, se incrementaría de 3 a 5 veces en los pacientes que padecerían de enfermedad tiroidea (3,11). Hipotiroidismo subclínico (HipoS) Un panel de expertos dividió los pacientes en 2 categorías: Los pacientes con nivel de TSH levemente incrementado (4.5-10 mIU/L) y aquellos con elevación mas intensa (>10 mIU/L) (12). Etiología: Las causas de ésta entidad son las mismas que las del hipotiroidismo, siendo las más frecuentes las tiroiditis crónicas (Hashimoto y atrófica), el tratamiento con iodo radioactivo, terapias de radiación externa y fármacos como la amiodarona o el litio (8). Diagnóstico diferencial: Únicamente el HipoS persistente o progresivo debería ser considerado como el inicio de una enfermedad tiroidea. Las alteraciones transitorias seguidas de un estado eutiroideo son causadas por infección viral (tiroiditis subaguda), autoinmune (postparto, indolora o silente) o la fase de recuperación en un paciente hospitalizado (síndrome del eutiroideo enfermo) (13). Sin embargo eso no descarta que una infección viral pueda desencadenar en personas susceptibles un hipotiroidismo permanente (14). Por ello es recomendable un seguimiento de los valores de TSH después de 6 a 12 meses para confirmar la persistencia del valor y solicitar anticuerpos tiroideos con el fin de identificar un transtorno autoinmune, ya que éste incrementa el riesgo de hipotiroidismo (1). Prevalencia: La prevalencia oscila entre 4 y 10% de la población adulta y depende del valor máximo de TSH que se haya establecido como punto de corte, siendo inversamente proporcional. Otros factores que incrementan la prevalencia son el sexo femenino, la edad, la alta ingesta de yodo y la presencia de anticuerpos antitiroideos (15). Historia Natural Los factores pronósticos para que una elevación en los niveles de TSH sean seguidos de un hipotiroidismo permanente son: TSH>2, edad mayor a 55a, sexo femenino, anticuerpos antitiroideos positivos (9,16). Síntomas Kong y col.(17) han evidenciado mayor prevalencia de síntomas como fatiga, ganancia de peso, menor calidad de vida y ansiedad en mujeres con HipoS en relación a las eutiroideas, sin embargo en otros estudios estos síntomas no fueron buenos predictores (18). Por ello, la presencia de síntomas permanece controversial. Es difícil distinguir el estado eutiroideo del HipoS, ya que muchos de los síntomas son inespecíficos. En los ancianos la tarea es más difícil ya que muchos de los síntomas son atribuidos a enfermedades crónicas, drogas, depresión y edad. Por otro lado, la presencia de síntomas específicos de enfermedad tiroidea podrían servir para identificar a los pacientes que si requieren mayor estudio y que podrían beneficiarse de la terapia de reemplazo (19). Riesgo Cardiovascular en HipoS Hay suficiente evidencia que se produce una alteración en la función diastólica ventricular izquierda, caracterizada por falta de relajación miocárdica y llenado alterado. Mediante la ecocardiografía doppler y resonancia magnética también se ha observado alteración en la función sistólica, lo que implica que las alteraciones del hipotiroidismo franco se observan también en el HypoS y que sugieren que los cambios cardiacos son un continuum de la misma alteración (1,20-22). Enfermedad Cardiovascular e HipoS: Estudios Epidemiológicos Los datos de estudios controlados en estas variables son controversiales. Algunos estudios muestran clara relación (29-32) y otros no (33,34). Un reciente metaanálisis de 7 estudios cohorte concluye que el riesgo relativo de todas las causas de mortalidad estuvo incrementada en el HipoS en relación a los controles (32) y otro metaanálisis (35) encuentra incremento de la prevalencia e incidencia de mortalidad cardiovascular en la población más joven. Como conclusión hay riesgo cardiovascular incremen-tado en los sujetos menores a 70 años y conferiría un factor protector en mayores de 80. Hacen falta estudios mejor controlados, a doble ciego y a gran escala para dilucidar el impacto de la terapia en éstos eventos. Estudios en pacientes con HipoS demuestran un riesgo de hipertensión arterial incrementado (23). Tal como se ha observado en el Hipotiroidismo, los tres factores que contribuyen a ello son: aumento de la resistencia vascular periférica, elasticidad arterial disminuída, y disfunción endotelial. Estos cambios han sido encontrados ya en los pacientes con HipoS (24, 25). Se ha evidenciado también mayor aterosclerosis y enfermedad coronaria medida a través del grosor de la íntima carotídea, y valores elevados de Colesterol LDL-C y Apo B en pacientes con HipoS en comparación a los controles (26). HipoS y Perfil Lipídico Hay resultados conflictivos en éste tópico, sobre todo después de ajustar características como edad, sexo, etnicidad; sin embargo algunas caractertísticas influyen a la hora de interpretar los resultados discordantes. Por ejemplo a mayor valor de TSH, o cuando el hábito de fumar y la insulinorresistencia acompañaban este desorden los resultados de alteración lipídica fueron más evidentes (27,28). Efectos de la terapia de Sustitución Se ha evidenciado reducción del tamaño del bocio y disminución de los anticuerpos antitiroideos (36,37), disminución de los síntomas específicos de hipotiroidismo, mejoría en la calidad de vida y pruebas psicométricos (38), mejoría en la disfunción diastólica (39), mejoría de la función sistólica, la aterosclerosis, los lípidos y disminución de la resistencia vascular periférica (40). HipoS en Gestantes La prevalencia de HipoS en la gestación es de 2.3% (41). Esta entidad confiere un riesgo de 6% de parto pretérmino, 11% de hipertensión gestacional (HTG) y 2.9% de mortalidad perinatal. Obviamente las cifras son duplicadas en el hipotiroidismo (42). En el estudio de Casey y col. (43) las mujeres con HipoS tuvieron el doble de incidencia de parto pretérmino, el triple de desprendimiento de placenta y un significativo incremento de neonatos admitidos en cuidados intensivos en comparación a controles eutiroideos. Esto sugiere que el daño intelectual en el producto se debería más a prematuridad que a la anormalidad tiroidea per se. A pesar que asociaciones como la Asociación Tiroidea Americana y la Asociación Americana de Endocrinólogos Clínicos concluyen que no hay evidencia suficiente para realizar tamizaje tiroideo a mujeres gestantes asintomáticas (44,45), otras sociedades recomiendan la búsqueda de pacientes con mayor riesgo: antecedentes de enfermedad tiroidea, autoinmune o diabética personal o familiar (12,46,47). HipoS en Ancianos HipoS es prevalente en la población adulta mayor, especialmente en mujeres, y puede progresar al hipotiroidismo (48). La tiroiditis autoinmune y el tratamiento con yodo son las principales causas de hipofunción en mayores de 50 años (49). Las manifestaciones en ésta etapa pueden ser erróneamente atribuidas a efectos de la edad (50). En un estudio reciente HipoS fue un factor de riesgo para depresión en ancianos mayores de 60 años (51), pero no se encontró asociación al momento de evaluar progresión a hipotiroidismo o mayor mortalidad en los pacientes con HipoS. Por el contrario se observó que el hipotiroidismo y el HipoS fueron asociadas con menor mortalidad y que niveles elevados de T4 la aumentaron. En relación a éstos datos, un nivel de T4 bajo fue asociado con mayor supervivencia, lo que podría sugerir que la disminución del eje tiroideo podría ser un mecanismo adaptativo para evitar el catabolismo propio de ésta edad (1,49,52). La deficiencia de hormona tiroidea podría tener un factor protector en el adulto mayor al disminuir el metabolismo, reducir el tono adrenérgico, y la disminución de eventos agudos cardiovasculares. Por estos motivos se debe establecer bien si el paciente adulto mayor con HipoS debe ser tratado. La mayoría de organizaciones profesionales y la medicina basada en evidencias recomiendan que sean tratados aquellos que tienen TSH mayores a 10mUI/L con presencia de anticuerpos antitiroideos y los sintomáticos con valores entre 4.5-10 (1,12,44); Sin embargo, no hay datos de los efectos de la terapia de reemplazo en el sistema cardiovascular en pacientes ancianos y es necesaria una mayor información. La evidencia actual sugiere que esta terapia debería ser evitada en pacientes mayores a 85 años con valores entre 4.5-10 (49). En aquellos en que la terapia ha sido iniciada de modo individualizado, el objetivo debería ser un valor de TSH entre 4-6 (pacientes mayores a 70 años). HipoS en Niños El hipotiroidismo congénito es diagnosticado aproximadamente en el 30% de todos los recién nacidos con valores elevados de TSH. El resto tienen valores normales de TSH y T4 en el segundo examen de control. Sin embargo en un estudio prospectivo en 56 recién nacidos falso positivos en el examen control, se observó que un 70% de ellos en seguimiento a los 3 años permanecían con HipoS persistente y concen- traciones de TSH ligeramente elevadas: 5.0-12.0 mUI/L, por lo cual todos los recién nacidos con TSH elevado Las causas más frecuentes siguen siendo las autoinmunes pueden coexistir con otros desórdenes relacio- nados: Diabetes mellitus tipo 1, enfermedad celiaca, artritis juvenil, síndromes poliglandulares (55). Los aspectos clínicos en niños incluyen bocio, desórdenes menstruales y la posibilidad de talla baja (56). De modo sorprendente un estudio reciente muestra un mejor desempeño cognoscitivo en adolescentes con HipoS que en el grupo eutiroideo e HiperS, incluso después del ajuste por sexo, edad y estatus social (57). Otros estudios han encontrado que la terapia de remplazo en HipoS mejora la velocidad de crecimiento en pacientes con talla baja, sin afectar la densidad mineral ósea (58,59). Son necesarios más estudios para medir el efecto de la terapia, pero aquellos que no la toman deben ser evaluados periódicamente para evitar la progresión al hipotiroidismo (1,2). Tratamiento del HipoS El tratamiento del HipoS permanece como un dilema (60). La mayoría de clínicos tratan HipoS cuando las concentraciones son mayores a 10 mUI/L, el problema se suscita cuando los valores se ubican entre 4.5 y 10 mUI/L, especialmente en ancianos sintomáticos. Algunos endocrinólogos apoyan la idea que el tratamiento está indicado en pacientes con HipoS leve cuando hay factores de riesgo (1, 61, 62) mientras que otros creen que el tratamiento raramente es necesario (12, 63, 64). Un panel de expertos ha propuesto las guías para el diagnóstico y tratamiento de los TTS. Este panel concluyó que no hay suficiente evidencia para recomendar tamizaje y/o tratamiento de rutina para pacientes con valores de TSH entre 4.5 y 10 mUI/L y sugirió monitorizar a los pacientes cada 6 a 12 meses. Además, se recomendó el tratamiento en pacientes que tuvieran valores de TSH mayores a 10 12. Las tres sociedades que estuvieron a cargo del panel de Consenso (AACE, ES, ATA) estuvieron en contra de la recomendación ya que el hecho de que falten estudios de evidencia de mayor peso no implicaba que no exista beneficios del mismo y recomendaron el tratamiento cuando los valores de TSH estuvieran entre 4.5-10 mUI/L (1,44). Se reafirmó que era importante la solicitud de anticuerpos antitiroideos ya que puede ser beneficiosa para predecir hipotiroidismo o enfermedad autoinmune asociada. Hipertiroidismo subclinico (HiperS) Definición Se define como la condición que cursa con niveles bajos o indetectables de TSH con concentraciones normales de hormonas tiroideas libres T3L y T4L (66).
Etiología: La causa más común es la exógena debido a una dosis excesiva en el reemplazo hormonal o a terapia supresora en enfermedad tiroidea nodular benigna o maligna. La causa endógena incluye a la Enfermedad de Graves (EG), el bocio multinodular y los nódulos tiroideos solitarios (67,68). En la EG el HiperS podría resolverse espontáneamente sin tratamiento. Al evidenciarse HiperS ante tratamiento antitiroideo o por yodo radiactivo éste sería transitorio por la lenta recuperación de las células tirotropas. Si el transtorno es persistente, el HiperS podría estar precediendo al hipertiroidismo, esto es frecuente en pacientes con bocio multinodular y adenoma tiroideo (66, 68). Para diferenciar el HiperS endógeno del exógeno hay que tener en cuenta el nivel de T3L y T4 libre, ya que este último aumenta en el exógeno y la relación T4/T3 es mayor, en cambio en el endógeno es la T3 Diagnóstico Diferencial: Una supresión transitoria de la TSH usualmente ocurre durante las tiroiditis subaguda, silente y postparto. El diagnóstico diferencial de un nivel de TSH bajo incluye enfermedades no tiroideas, psiquiátricas, administración de drogas (esteroides, dopamina y dobutamina) y disfunción pituitaria (66,67), en ésta última los niveles de hormonas tiroideas están también bajos. Prevalencia de HiperS Su prevalencia oscila entre 0.7 y 12.4%, dependiendo de la causa de enfermedad, sexo, edad, ingesta de yodo, métodos de medición de la TSH, los puntos de corte y la población estudiada. Aquella que se presenta por terapia de reemplazo está presente en el 30% de los pacientes. HiperS endógeno es más frecuente en mujeres y ancianos (15, 67, 68). Historia Natural del HiperS Los datos disponible sugieren que la historia natural del HiperS depende de la causa: en la EG es a menudo reversible y ocasionalmente progresiva. Es más probable que persista inal-terable en los bocios multinodulares (69). Por otro lado, es frecuente que HiperS en ancianos progrese a hipertiroidismo manifiesto después de un agudo incremento en la ingesta de yodo (70). Debe tenerse en cuenta que la fibrilación auricular en ancianos podría ser la primera manifestación de HiperS y por ende debe considerarse tratar a estos pacientes tempranamente (69). Síntomas y calidad de vida en HiperS Así como en el paciente con HipoS, la decisión de tratar a pacientes es a menudo basada en la evaluación de los síntomas y signos específicos, los cuales pueden ser leves. Se debe considerar la edad del paciente, ya que en ancianos incluso el hipertiroidismo está enmascarado (71). Además las consecuencias clínicas del HiperS son más marcadas que en pacientes mas jóvenes (1). Síntomas en el HiperS exógeno En comparación a los controles se ha evidenciado una alta incidencia de palpitaciones, temblor, intolerancia al calor, sudoración, nerviosismo, ansiedad, malestar general (72,73) La presencia de éstos síntomas debería considerarse a la hora de decidir el objetivo de TSH en pacientes con tratamiento supresivo para cáncer tiroideo, esto es de gran importancia en pacientes de bajo riesgo de malignidad y que requieren largo tiempo de terapia pero sin una supresión agresiva (68). Síntomas en HiperS endógeno Cuando se presentan los síntomas y signos son menos severos y no tan específicos como en la tirotoxicosis manifiesta. Hay una prevalencia incrementada de signos y síntomas adrenérgicos, hiperactividad y palpitaciones sobre todo en pacientes jóvenes y adultos (74). Riesgo cardiovascular en Hipertiroidismo Subclínico Los efectos cardiovasculares del HiperS exógeno han sido bien documentados en pacientes con niveles indetectables de TSH. El mayor riesgo es el de fibrilación auricular en pacientes ancianos, sin embargo incluso en pacientes jóvenes y adultos las dosis supresivas de TSH podrían alterar la calidad de vida al incrementar la frecuencia cardiaca y reducir la capacidad de ejercicio. El ECG puede ayudar a identificar sujetos con P-R corto y onda P larga, ya que son los más predispuestos a presentar arritmias con el tratamiento supresivo (75). El tiempo de supresión debe tenerse en cuenta ya que a mayor duración del mismo, hay un incremento de la masa ventricular izquierda. Deben ser aclaradas las consecuencias de éste cambio ya que el incremento ventricular es un factor negativo de pronóstico cardiovascular en la población general (34,76). Efectos cardiovasculares en el HiperS endógeno Algunos factores de riesgo cardiovasculares se han asociado al HiperS endógeno tales como frecuencia cardiaca incrementada, arritmias auriculares, e incremento de la masa ventricular. Faltan estudios que permitan establecer si estos riesgos son la causa de la mortalidad incrementada en algunos ensayos y si estos revierten con el adecuado tratamiento (77). Estudios Epidemiológicos y Mortalidad Cardiovascular Los resultados de los múltiples estudios que evalúan la mortalidad cardiovascular son conflictivos (49,52,78). Tal como ocurre en los estudios de HipoS los sujetos estudiados difieren con respecto a la etiología de HiperS, edad, sexo, duración de la enfermedad y del seguimiento. Pocos estudios han sido ajustados por edad, sexo y raza. Algunos pacientes han progresado al Hipertiroidismo durante el seguimiento y en otros no se pudo establecer si ya lo eran desde el inicio ya que solo se consideraron valores de TSH y no de las hormonas tiroideas. Por otro lado, la evidencia indica que hay un alto riesgo de fibrilación atrial en ancianos con HiperS por lo cual debe tenerse muy en cuenta este factor de riesgo (34). HiperS y metabolismo óseo y mineral Se sabe que el hipertiroidismo es un importante factor de riesgo de osteoporosis y fracturas (79). Es aún un tema debatido si es que el HiperS puede afectar el metabolismo óseo e incrementar el riesgo de fracturas. Hay resultados conflictivos a la hora de evaluar marcadores de formación osea en HiperS (79,80,81). Algunos estudios atribuyen a la supresión de TSH como causa de osteoporosis más que al aumento de hormonas tiroideas, ya que se ha visto a través de estudios experimentales que una reducción del receptor de TSH produce osteoporosis en animales (82). Efecto del HiperS endógeno sobre la masa ósea Los efectos del HiperS endógeno están influenciados por la duración de la enfermedad y por los factores de riesgo asociados a la pérdida de hueso. El principal problema de los estudios es que no pueden evaluar la duración de la enfermedad y han comparado pacientes con diferentes duraciones de enfermedad (80, 83, 84). Los estudios bien controlados dan base a la hipótesis de que el HiperS endógeno causa reducción de la densidad ósea sobre todo la cortical (85, 86). Efectos del tratamiento Efecto sobre la Calidad de Vida: Reducción del Riesgo cardiovascular en HiperS Exógeno: La adición de beta-bloqueadores a la terapia supresiva ha demostrado disminuir la taquicardia, arritmias, y otros signos de hiperactividad adrenérgica. Asimismo mejoró los indice de función diastólica, la tolerancia al ejercicio y el desempeño cardiaco (72,89). Endógeno: Multiples estudios sostienen la hipótesis de que la pronta restauración hacia el eutiroidismo con antitiroideos, facilita la normalización de la frecuencia cardiaca a ritmo sinusal de modo espontáneo (77, 90). En los casos que se desarrolló alteración del ritmo cardíaco. Efectos del tratamiento sobre la Masa Ósea La corrección del HiperS, la mejora en la ingesta de calcio, administración de bifosfonatos y la terapia de reemplazo hormonal fueron capaces de prevenir la perdidaósea en HiperS de mujeres postmenopáusicas (91-93). Objetivo de TSH en el tratamiento de problemas tiroideos HiperS exógeno Obviamente en el tratamiento del hipotiroidismo el objetivo es mantener la TSH normal para lo cual se requiere controles periódicos y evitar la sobredosificación. En el caso del manejo de nódulos tiroideos a través de la terapia supresiva, ésta sólo debe utilizarse si el paciente tiene criterios de alto riesgo para enfermedad y/o recurrencia maligna, en ese caso debe usarse beta bloqueo en los pacientes con hiperrespuesta adrenérgica y suplementación con calcio, bifosfonatos o estrógenos según sea el caso. En el caso que el paciente sea de bajo riesgo la idea es mantener TSH en el límite bajo de la normalidad (1, 94-96). HiperS endógeno La mayoría de asociaciones expertas en el tema recomiendan tratamiento sólo si el nivel de TSH es menor a 0.1, ancianos, riesgo cardiovascular, osteopenia u osteoporosis o síntomas específicos (12, 44). En el caso de los pacientes más jóvenes se recomienda observación cada 3 meses hasta definir la etiología del HiperS; se dará tratamiento sólo si el paciente está sintomático o presenta riesgo cardiovascular. Algoritmo de tratamiento Los pacientes jóvenes con niveles bajos pero detectables de TSH deben tener control periódico sin tratamiento. Los pacientes jóvenes sintomáticos deben tener una evaluación cardiovascular completa. Aquellos que tengan niveles indetectables de TSH deben ser tratados con antitiroideos para normalizar TSH. Este tratamiento debe evaluarse en 3-6 meses buscando la mejora en la calidad de vida, frecuencia cardiaca, y arritmias antes de decidir por la terapia con yodo radioactivo o la cirugía. Se requieren bajas dosis de antitiroideos para normalizar la TSH en HiperS. Los beta-bloqueadores también son una alternativa a tenerse en cuenta. En caso de que exista alteración cardiaca manifestada como fibrilación auricular (FA) o hipertrofia ventricular debe considerarse el tratamiento definitivo. En pacientes ancianos con nivel bajo o suprimido de TSH debe considerarse el tratamiento definitivo por el alto riesgo de FA y osteoporosis en éste grupo. Si el paciente se encuentra con FA debe revertirse primero con antitiroideos ya que el yodo radiactivo puede empeorar la función tiroidea. Posteriormente debe darse tratamiento definitivo. Los beta-bloquedores y la anticoagulación deben de considerarse en éste grupo de pacientes. Bibliografía
1 Endocrinóloga - Cínica de Especialidades Médicas. 2 Jefe de Servicio de Endocrinología - Hospital Dos de Mayo. Tutor de Residentes de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM). |
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