Alteraciones tiroideas en controversia
Las hormonas tiroideas son biocatalizadores que intervienen en todos los procesos bioquímicos
de la fisiología humana, relacionados tanto a la disponibilidad de
energía como al crecimiento y desarrollo del organismo en su
conjunto y a la diferenciación de las funciones de órganos y
sistemas. En consecuencia, cualquier disturbio de la secreción y
acción de la tiroxina (T4) y/o de la triiodotironina (T3) puede
afectar a muchas funciones. Esta afirmación obliga a efectuar varias
precisiones; en primer lugar, se debe recordar que puede haber una
alteración diferenciada de ambas hormonas tiroideas; por ejemplo el
hipertiroidismo por T3 (1), en el cual la concentración de T4 es
normal; o una secreción incrementada compensatoria de T3 sin
hipertiroidismo como en los transtornos por deficiencia de yodo (2).
Una segunda consideración es la relativa a que la secreción de
hormonas tiroideas puede estar conservada pero existe una deficiencia
en la eficiencia de los receptores con el consiguiente hipotiroidismo
que obliga a una medicación con dosis altas de estas hormonas, por
resistencia a la acción de las mismas (3).
En el presente número de Diagnóstico,
se tocan 3 temas de la patología tiroidea que requieren una
recapitulación cada cierto tiempo, sea porque el diagnóstico, la
fisiopatología o el tratamiento aún no han sido resueltos. Así, la
tiroiditis de Hashimoto, si bien se conoce es una enfermedad crónica
autoinmune, pero que como en muchas enfermedades de este tipo no se
conoce bien la etiopatogenia, en que personas y porque causa se
inicia la enfermedad, por lo general más frecuente en mujeres
adultas jóvenes, con una evolución irremisible al hipotiroidismo,
es aún un punto a aclarar: Es apropiado recordar que con frecuencia
se asocia a otras enfermedades autoinmunes como la anemia perniciosa,
enfermedad de Addison, diabetes tipo 1, vitíligo, artritis
reumatoide, miastenia gravis, hipoparatiroidismo, sin que exista una
relación de causa a efecto, que puede conducir a errores en el
diagnóstico y en las consideraciones etiopatogénicas. El dilema más
acuciante es el correspondiente al tratamiento que, prácticamente se
circunscribe a administrar l-tiroxina sódica para reemplazar la
deficiencia por el hipotiroidismo y, en otro enfoque, a producir
inhibición de la función tiroidea con dosis supra fisiológicas en
la conceptualización que así se disminuye la inflamación; la
administración de corticoides tiene un efecto temporal sobre la
inflamación y la respuesta inmunitaria.
Los nódulos tiroideos suelen pasar
inadvertidos hasta que incrementan de tamaño o causan dolor o son
hallados en forma casual durante el examen físico del cuello, pueden
ser solitarios o múltiples. La gran mayoría de veces obedecen a una
patología benigna, sea por neoplasia, por inflamación, por
hemorragia o por acúmulo de material coloide. Las neoplasias
benignas de tiroides pueden estar constituidos por quistes, adenomas
(neoformación con membrana) o nódulos tiroideos propiamente dichos
(neoformación sin membrana). En el examen visual y palpatorio de la
tiroides aparecen como formaciones circunscritas que hacen relieve
sobre la superficie de la glándula, con caracteres diversos en
cuanto a su tamaño, ubicación, consistencia y sensibilidad. En el
diagnóstico de la naturaleza de los nódulos tiroideos se recomienda
efectuar gammagrafías y biopsias mediante aguja y, de acuerdo a los
resultados, se implementa el tratamiento sea con hormonas tiroideas,
iodo radiactivo o cirugía en protocolos actualmente bien
establecidos.
Aspectos muy importantes de la patología endocrina son las alteraciones funcionales tiroideas
subclínicas; es decir, aquellas situaciones en las que existe un
disfunción leve, en la que los pacientes no tienen síntomas o estos
son leves o se presentan como correspondientes a una patología de
otras glándulas o sistemas (alteraciones colaterales de patología
tiroidea), que con frecuencia llevan a diagnósticos erróneos o
incompletos, sobre los cuales el médico general debe estar alerta.
En los casos de hipotiroidismo subclínico, la concentración de
hormonas tiroideas está en el rango normal bajo y la concentración
de TSH está elevada; la respuesta a la inyección de TRH (hormona
liberadora de TSH) es exagerada, todo lo cual confirma el diagnóstico
de hipotiroidismo. En el hipertiroidismo subclíni- co, del mismo
modo los síntomas suelen ser leves o atípicos, las concentraciones
de hormonas tiroideas ligeramente altas y el TSH (ultrasensible) por
debajo de lo normal o aparecer en formas clínicas poco frecuentes
(4, 5,6).
Dr. Fausto Garmedia Lorena
Profesor Principal, Investigador
Permanente, Instituto de Investigaciones Clínicas; Coordinador,
Programa Permanente de Capacitación para la Atención Integral de las Víctimas de la Violencia, Facultad de Medicina Universidad Nacional Mayor de San Marcos.
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